Cadenas de supermercados en Suecia, Bélgica y Luxemburgo han informado de incidentes en los que las temperaturas de los refrigeradores y congeladores aumentaron inesperadamente durante la noche. Estos eventos siguen a un ciberataque a gran escala en Francia a principios de año, que resultó en pérdidas de alimentos por millones de euros. En los incidentes recientes, minoristas como Coop e ICA en Suecia, y Ahold Delhaize en Bélgica y Luxemburgo, confirmaron que sus sistemas de enfriamiento se vieron afectados por 'incidentes de TI' o problemas en el 'sistema de refrigeración y congelación', lo que obligó a una intervención técnica inmediata para desconectar las unidades afectadas de la red eléctrica.

Un empleado de ICA en Estocolmo limpiando una unidad de refrigeración
Un empleado de ICA en Estocolmo limpia un refrigerador tras los problemas de temperatura reportados.www.theguardian.com

Esta imagen ilustra el impacto físico en minoristas como ICA en Suecia, quienes informaron problemas en sus sistemas de enfriamiento.

El mecanismo detrás de estos ataques implica la explotación de controladores conectados a internet utilizados para gestionar sistemas de refrigeración industrial. En el incidente francés, los hackers tomaron el control de unidades en hasta 700 supermercados, anulando remotamente la configuración para elevar las temperaturas desde niveles de -27C hasta más de 50C. Los atacantes fueron capaces de desactivar los sistemas de alarma antes de manipular los termostatos o extender los programas de descongelación. Muchos de estos sistemas utilizan controladores —como los suministrados por la empresa danesa Danfoss— que están conectados en red para permitir el mantenimiento remoto y las alertas de fallos. Aunque Danfoss había identificado fallos de seguridad y recomendado actualizaciones, la accesibilidad de estos sistemas a la internet pública sigue siendo un punto principal de vulnerabilidad.

Las consecuencias de estas brechas son tanto financieras como físicas. El ataque en Francia llevó a la eliminación de vastas cantidades de carne fresca, productos lácteos y productos congelados, con algunas tiendas individuales reportando pérdidas que superaron los 130.000 €. En algunos casos, los picos de temperatura incluso provocaron incendios. Estos incidentes subrayan un compromiso significativo en el comercio minorista moderno: si bien conectar los pasillos fríos a internet proporciona la conveniencia del monitoreo remoto y la resolución rápida de problemas, también amplía la superficie de ataque, permitiendo que actores remotos causen daños físicos generalizados y pérdida de inventario. Aún no está claro si la actual ola de ataques proviene de los mismos actores que el incidente francés o si son explotaciones independientes de vulnerabilidades de hardware similares.