Un trabajador tecnológico, publicando bajo el nombre de usuario 'curiousaboutml', ha lanzado un llamado a una huelga colectiva durante la tercera semana de noviembre de 2026. El autor describe la huelga como una respuesta a una tendencia de una década que, según afirma, ha erosionado la 'humanidad' y lo 'bueno' del sector tecnológico. De acuerdo con la publicación, los principales agravios no se limitan a la inteligencia artificial, la cual el autor caracteriza como un síntoma en lugar de una causa raíz. En su lugar, el autor señala un cambio más amplio hacia la hostilidad contra los usuarios de software, la alienación de los no usuarios de la sociedad y una degradación general del propósito de construir software e industria.

En la discusión que acompañó la publicación, los comentaristas debatieron la eficacia práctica de tal medida. Varios participantes argumentaron que una huelga solo tiene poder cuando está organizada y coordinada, sugiriendo que un pequeño número de individuos dejando de trabajar de forma independiente sería ineficaz. Estos comentaristas abogaron por la sindicalización como el mecanismo principal para lograr poder de negociación colectiva. Un comentarista señaló que, si bien los trabajadores tecnológicos pueden sentir un sentido de distinción individual, la falta de 'conciencia de clase' en la industria convierte la organización en un desafío significativo. Otro participante destacó que muchos sindicatos existentes tienen cláusulas de 'no huelga' que impiden a los trabajadores iniciar acciones no autorizadas de forma independiente.

La conversación también abordó el panorama cambiante del trabajo de ingeniería y el papel de la IA. Un comentarista, que gestiona el rendimiento y la contratación, argumentó que la IA ya ha transformado fundamentalmente la industria, desplazando la métrica de ingenieros '10x' a '50x' y dificultando que aquellos que se nieguen a adoptar herramientas de productividad sigan siendo competitivos. Otros expresaron un conflicto más personal, señalando que, aunque comparten las frustraciones del autor con la dirección de la industria, las obligaciones financieras personales como las hipotecas y las responsabilidades familiares hacen que participar en una huelga sea un lujo que no pueden permitirse. La discusión concluyó con una mezcla de apoyo ideológico al derecho a la huelga y un escepticismo pragmático sobre la probabilidad de que un movimiento no organizado tenga éxito.