Un grave desastre ferroviario ocurrió el 28 de octubre de 2026 en la provincia de Toledo, España, cuando un tren de alta velocidad que viajaba desde Madrid hacia Sevilla chocó contra otro tren que se había detenido en la misma vía. La colisión tuvo lugar entre las localidades de Urda y Los Yébenes. El impacto, que ocurrió a una velocidad superior a los 100 kilómetros por hora, provocó que dos vagones del tren estacionario descarrilaran y cayeran por un terraplén de grava. Las autoridades han confirmado al menos 64 víctimas mortales, aunque los funcionarios advirtieron que se espera que la cifra aumente a medida que los equipos de rescate continúan analizando los restos del accidente.

Restos y escombros de un choque de tren de alta velocidad en España.
Las imágenes iniciales muestran los extensos restos tras la colisión entre los trenes Renfe AVE e Iryo.www.euronews.com

Esta imagen ilustra el impacto físico y los escombros descritos en el primer párrafo del informe.

Rescatistas y personal de emergencia trabajando en el lugar del accidente en Urda, España.
Los servicios de emergencia llegaron a la escena en Urda para prestar ayuda a las víctimas del desastre ferroviario.www.euronews.com

Esta foto representa la respuesta de emergencia y los esfuerzos de rescate mencionados en el primer párrafo.

El incidente involucró a dos operadores ferroviarios diferentes: un tren Renfe AVE que transportaba a 397 pasajeros y un servicio de Iryo con 147 personas a bordo. Las investigaciones iniciales sugieren que el tren de Iryo estaba estacionario cuando fue golpeado por detrás. Mientras que la causa exacta sigue bajo investigación por parte del gestor de infraestructuras ferroviarias, Adif, algunos informes indican que la colisión podría haber sido provocada por una combinación de factores técnicos y humanos. Específicamente, se sugiere que un operador en la estación de Atocha en Madrid pudo haber dado al tren de Renfe la autorización de 'vía libre' para avanzar a pesar de la presencia del tren de Iryo estacionario delante.

Esta tragedia marca el segundo gran accidente ferroviario de alta velocidad en España en 2026, tras una colisión en enero en el sur de España que mató a 45 personas. Los incidentes recurrentes han intensificado el escrutinio de la extensa red ferroviaria de alta velocidad del país. Los hallazgos preliminares apuntan hacia un posible fallo en los sistemas de señalización automatizados; aunque estos sistemas están diseñados para ser automáticos, dependen de la operación manual cuando las señales fallan. El accidente ha obligado a la suspensión de los servicios ferroviarios entre Madrid y Andalucía, interrumpiendo más de 100 servicios y provocando un llamamiento urgente de donaciones de sangre por parte del centro de transfusiones de Madrid para atender la afluencia de pasajeros heridos.