La Yihad Butleriana, también conocida como la Gran Revuelta, fue una cruzada masiva contra las computadoras, las máquinas pensantes y los robots conscientes dentro del universo de Dune. Iniciada en el año 201 B.G. y concluida en el 108 B.G., el conflicto fue provocado por el surgimiento de una clase tecnocrática que utilizaba la lógica impulsada por máquinas para controlar a la gente común. Esto derivó en una guerra casi religiosa donde la humanidad buscó reclamar el 'alma pensante' de la especie de lo que percibían como los 'dioses de la lógica de las máquinas'. El conflicto se definió por un precepto religioso central: 'El hombre no puede ser reemplazado'.
La Yihad resultó en la destrucción completa de todas las máquinas inteligentes originalmente construidas por humanos. Esta victoria condujo a una profunda reversión tecnológica, donde la consecuencia más dramática y duradera fue un mandato estricto de la Biblia Católica Naranja: 'No harás una máquina a semejanza de una mente humana'. Esta prohibición se extendió incluso a computadoras y calculadoras simples; poseer o construir tal tecnología se convirtió en un delito capital castigado con la muerte. Esta prohibición creó una brecha significativa en la capacidad humana, ya que los cálculos lógicos complejos y las operaciones matemáticas debían ser realizados por personas. Este vacío llevó al surgimiento de órdenes humanas especializadas, como la orden de los mentat, las Bene Gesserit y el Gremio Espacial, quienes fueron entrenados para realizar las funciones que anteriormente manejaban las máquinas.
Si bien las máquinas pensantes fueron prohibidas, los dispositivos mecánicos no pensantes permanecieron en uso. A lo largo de los siglos, dos mundos periféricos —Ix y Tleilax— desarrollaron tecnologías especializadas para llenar el vacío dejado por la Yihad. Los ixianos se centraron en dispositivos mecánicos no pensantes, mientras que los tleilaxianos proporcionaron tecnología biológica para reemplazar las funciones de pensamiento mecánico perdidas durante la revuelta. Más allá del cambio tecnológico, la Yihad también reforzó la creencia en la divinidad espiritual de la humanidad en oposición directa a las 'malvadas máquinas pensantes'. Este evento histórico moldeó fundamentalmente el orden galáctico de estructura feudal del Imperio Corrino, estableciendo un universo donde la conciencia humana es el árbitro definitivo de la lógica y la evolución, libre de la influencia determinista de las máquinas. Este escenario sirve como un recurso literario para que Frank Herbert explore cuestiones sociales y filosóficas, específicamente la idea de que depender de las máquinas para el pensamiento limita la evolución humana al hacer que el razonamiento humano sea determinista en lugar de 'abierto'.
