El efecto 'bouba/kiki' es un fenómeno psicológico en el que los seres humanos, independientemente de su lengua materna, asocian consistentemente la palabra 'bouba' con formas redondeadas y 'kiki' con formas puntiagudas y angulares. Esto sugiere un vínculo cognitivo universal entre la información auditiva y la percepción visual. Una investigación reciente publicada en Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences indica que los perros domésticos pueden exhibir esta misma tendencia de comportamiento.

Una forma de estrella amarilla posicionada junto a una forma de mancha naranja redondeada
El efecto 'bouba/kiki' implica asociar formas redondeadas con sonidos suaves y formas puntiagudas con sonidos agudos.www.sciencealert.com

Esta imagen ilustra el concepto central del efecto bouba/kiki descrito en el párrafo de apertura.

Liderado por la etóloga Eleonora Biffi en la Universidad de Parma, el estudio involucró a 70 perros domésticos en dos configuraciones experimentales distintas. En la primera prueba, 51 perros y sus dueños observaron una configuración de pantalla y altavoz donde se reproducían las palabras 'bouba' o 'kiki' junto con las formas correspondientes. Los investigadores utilizaron IA para rastrear los movimientos de cabeza de los perros, que sirvieron como indicador de hacia dónde miraban los animales. Los resultados mostraron que los perros miraban significativamente más la forma redondeada cuando se reproducía 'bouba' y la forma puntiaguda cuando se reproducía 'kiki'.

Para asegurar que los resultados no fueran simplemente una reacción al comportamiento de los dueños, se llevó a cabo un segundo experimento con 19 perros mientras sus dueños usaban auriculares para bloquear el audio. En este entorno controlado, la inclinación de los perros hacia las formas específicas asociadas con los sonidos persistió. Si bien el estudio proporciona un punto de partida convincente para comprender cómo los perros procesan el lenguaje humano y perciben el mundo físico, los investigadores señalaron que se necesita más estudio para confirmar definitivamente estas asociaciones. Un matiz potencial explorado por los autores es si las características angulares de la morfología facial canina podrían influir en estas percepciones de manera diferente a como ocurre en los humanos.