Alex Wennerberg sostiene que la comunidad de blogs racionalistas produce con frecuencia contenido excesivamente largo que carece de 'sabiduría', definida por el autor como la discreción para determinar qué ideas vale la pena perseguir y qué información es necesaria transmitir. Wennerberg contrasta su propio artículo de 2,700 palabras sobre la apologética de los milagros católicos con una publicación de 25,000 palabras de Scott Alexander, señalando que su propio trabajo se logró eliminando el 70% de su borrador inicial. Sugiere que la tendencia de la comunidad hacia la verbosidad sirve como un sustituto de la exhaustividad, donde un gran volumen de texto se percibe erróneamente como evidencia de un punto que merece la pena.

El autor identifica un patrón específico en el que los blogueros se centran en añadir capas de detalle y matices en lugar de interrogar las premisas fundamentales de sus argumentos. Cita una publicación de 9,000 palabras de Gwern sobre la nicotina como ejemplo de esta tendencia, argumentando que la longitud extrema y el alto volumen de referencias se utilizaron para defender un punto que, en última instancia, es contradicho por el conocimiento común. Según Wennerberg, este estilo refleja un sesgo cultural hacia ideas poco convencionales y contraculturales, donde la cantidad de 'tinta derramada' se utiliza como un indicador del valor de la idea en sí, incluso si la premisa central permanece sin examinar.

Si bien el autor caracteriza este estilo como una falta de sabiduría, la crítica destaca una tensión fundamental en el discurso racionalista: el equilibrio entre la exploración rigurosa y la comunicación concisa. Al priorizar la documentación exhaustiva de cada matiz posible, los escritores pueden perder de vista las premisas primarias que impulsan sus conclusiones. Wennerberg sugiere que la verdadera sabiduría implica la capacidad de identificar qué merece realmente ser dicho, una cualidad que cree que está actualmente infravalorada en una subcultura que ve el sentido común o la tradición heredada con escepticismo y favorece las ideas heterodoxas independientemente de su brevedad o claridad.