Anthropic anunció el 23 de septiembre de 2026 que había formado un grupo de investigación en ciencias de la vida y un laboratorio para utilizar a Claude en investigación biológica fundamental. La empresa afirma que una de las primeras campañas del grupo produjo un resultado inicial: la identificación de un sistema enzimático novedoso con repeticiones similares a las matrices de CRISPR. La afirmación procede del propio relato de Anthropic, por lo que establece lo que la empresa informa, no una confirmación independiente del descubrimiento.
Según ese relato, aproximadamente 950 agentes de Claude buscaron durante 21 horas en una gran base de datos de secuencias de ADN y utilizaron unos 210 millones de tokens. Al parecer, recopilaron más de 200.000 transcriptasas inversas, seleccionaron 3.500 sistemas candidatos y redujeron el conjunto a 20 para un análisis legible por seres humanos. Un candidato llevó a los investigadores a un sistema no caracterizado en bacteriófagos, que Anthropic denomina transcriptasas inversas asociadas a matrices, o ART.
El sistema propuesto tiene tres partes documentadas: una transcriptasa inversa, un gen socio vecino y una larga matriz de repeticiones de ADN espaciadas de manera uniforme. Anthropic afirma que sus primeros experimentos detectaron que la matriz se expresa en forma de ARN cortos y diferenciados, lo que sugiere una posible analogía con CRISPR, cuyas repeticiones guiadas por ARN ayudan a que algunos sistemas sean programables. La transcriptasa inversa subyacente ya había sido identificada anteriormente; Anthropic afirma que Claude fue el primero en advertir esta combinación concreta de una matriz de repeticiones y una proteína accesoria de función desconocida.
La limitación más importante es también la más clara: Anthropic afirma que la función principal de ART sigue siendo desconocida. El material suministrado no demuestra que el sistema corte, copie, pegue ni edite ADN, ni establece un uso terapéutico. Anthropic caracteriza el trabajo como un hallazgo temprano y afirma que se están realizando más experimentos.
La consecuencia práctica es, por lo tanto, más limitada que la idea de que «la IA descubrió un nuevo CRISPR». El informe sugiere que los agentes de IA pueden ayudar a examinar colecciones enormes de secuencias y señalar disposiciones genómicas inusuales para que los científicos las investiguen. Que ART llegue a ser una herramienta biológica útil depende de experimentos que establezcan qué hace, cómo funciona y si su comportamiento puede controlarse.
