El ensayo “La atención es todo lo que tienes”, de Alice Girard Guittard, convierte un recuerdo familiar —el efecto Tetris— en una advertencia sobre la vida digital moderna. Tras una exposición repetida a Tetris, las personas pueden percibir sus formas en lugares que no guardan relación con el juego o incluso soñar con ellas. Girard Guittard utiliza ese fenómeno como metáfora: la exposición sostenida puede influir en aquello que una persona observa, espera y piensa. La comparación resulta memorable, pero no demuestra que los sistemas de recomendación produzcan un efecto psicológico equivalente.

La tesis central del ensayo concierne a la capacidad de decisión, no a un algoritmo concreto. Girard Guittard sostiene que las plataformas deciden cada vez más qué aparece a continuación, mientras los usuarios confunden el desplazamiento continuo con una elección deliberada. Presenta recomendaciones sobre cocina, arte, finanzas, clima, guerra y otros temas como ejemplos de una atención redirigida hacia la interacción y la publicidad. Esos ejemplos ilustran su preocupación, pero el ensayo no aporta datos de las plataformas, resultados experimentales ni un análisis causal que demuestre que algún servicio concreto diseñe sus recomendaciones para producir los efectos señalados.

La distinción práctica más sólida del texto es la que existe entre acudir a un destino conocido y abrir un feed concebido para suministrar el siguiente elemento. Un marcador, una suscripción por RSS, un tutorial o un perfil al que se accede directamente comienzan con un propósito declarado. Una corriente infinita de recomendaciones puede difuminar la frontera entre ese propósito y cualquier contenido que aparezca después. La diferencia importa desde el punto de vista operativo: una tarea finita tiene un punto de conclusión natural, mientras que un feed que se actualiza sin cesar no lo tiene.

El contraste histórico de Girard Guittard también necesita matices. Recuerda una web construida a partir de marcadores y sitios especializados, donde el material inquietante o manipulador generalmente exigía una búsqueda deliberada, en vez de aparecer automáticamente después de un contenido sin relación con él. Se trata de un relato personal sobre cómo se sentía la web, no de una prueba acerca de la prevalencia del material perjudicial entonces o ahora. Además, omite una preocupación útil planteada por el abandono de los feeds: el descubrimiento directo depende de recordar, mantener y encontrar fuentes, y el ensayo no explica cómo recuperar esas funciones a gran escala.

La solución propuesta es deliberadamente modesta. En lugar de considerar la atención como algo que pueda recuperarse mediante una sola aplicación o un sistema de productividad, Girard Guittard recomienda elegir repetidamente actividades más lentas y acotadas: leer blogs, seguir feeds de RSS, terminar tutoriales y resistir el impulso de permitir que cada clic genere otro. El consejo es compatible con un compromiso previo sencillo: decidir qué se hará antes de abrir un dispositivo y detenerse cuando se haya completado la tarea. No demuestra que este hábito funcione para todas las personas, ni aborda la accesibilidad, las exigencias laborales o a quienes dependen de comunidades en línea sostenidas por el descubrimiento algorítmico.

El ensayo resulta más convincente como defensa de la incorporación de fricción al consumo. El historial de un navegador, una lista breve de lecturas, un lector de feeds con una bandeja de entrada definida o una sola pestaña abierta pueden hacer visible la siguiente acción. Ninguna de esas herramientas elimina por sí sola la persuasión o la distracción. Su valor reside en sustituir un sistema de clasificación opaco por una cola explícita y facilitar la detección del momento en que el propósito original ha terminado.

Las pruebas tampoco justifican una conclusión general según la cual todas las recomendaciones sean perjudiciales. Una recomendación puede mostrar material pertinente, ayudar a las personas a encontrar fuentes desconocidas o reducir el esfuerzo de búsqueda. El problema que identifica Girard Guittard no es la recomendación en abstracto, sino un sistema cuya lógica del siguiente elemento resulta difícil de inspeccionar y cuyos incentivos pueden favorecer la continuidad de la atención. Por lo tanto, evaluar un servicio concreto exige preguntarse qué señales utiliza, qué opciones ofrece y si el usuario puede detener o modificar la corriente de contenido.

Esa distinción hace que el ensayo resulte útil más allá de la nostalgia. Su pregunta perdurable es si una persona puede recuperar una sensación de dirección sin fingir que la web abierta fue uniformemente benigna ni que la fuerza de voluntad individual puede superar todas las decisiones de diseño. La respuesta que ofrece no consiste en regresar a un pasado imaginado. Se trata de una práctica más pequeña y deliberada: elegir el destino, definir la condición de conclusión y tratar la atención como un recurso limitado que merece un plan explícito.