Papúa Nueva Guinea ocupa un lugar distintivo en la historia humana. El ensayo "Por qué no puedo dejar de pensar en Papúa Nueva Guinea y lo que creo que todo el mundo debería saber sobre él" (publicado el 13 de septiembre de 2026 en notnottalmud.substack.com) abre con una serie de hechos sorprendentes: allí se hablan aproximadamente 1 000 lenguas, lo que supone alrededor del 12 % de todas las lenguas de la Tierra, lo que la convierte en el país lingüísticamente más diverso del mundo. El autor señala que las estimaciones de población oscilan entre 10 y 17 millones, y que hasta los años 1960 los grupos tribales aún utilizaban arcos y flechas en combate. La capital, Port Moresby, se describe como la ciudad más peligrosa del mundo, y se detallan prácticas como el canibalismo, la transmisión del kuru a través del canibalismo endógono y la resistencia genética a esa enfermedad. Se menciona la afirmación de Jared Diamond de que los habitantes de las tierras altas son genéticamente más inteligentes que los europeos, pero el ensayo pasa rápidamente a la historia más profunda registrada en el libro *Primer contacto: los habitantes de las tierras altas de Nueva Guinea se encuentran con el mundo exterior*.
Esa cuenta documenta el descubrimiento en 1930 por el minero australiano Mick Leahy de un millón de habitantes de las tierras altas que vivían en valles exuberantes y nevados, personas que no tenían conocimiento del mundo exterior. El encuentro fue filmado y fotografiado, mostrando a los habitantes de las tierras altas al principio confundiendo a los visitantes blancos con fantasmas de parientes muertos, y luego observando demostraciones de fuerza, el manejo de objetos desconocidos y viajes aéreos sobre la costa. El ensayo también describe un episodio de hiperinflación: los australianos enviaron conchas (un commodity raro) a las tierras altas a cambio de alimentos y mano de obra, impulsando el precio de las conchas hasta que la moneda se volvió sin valor.
El ensayo explica por qué las tierras altas nunca se centralizaron en estados más grandes. Las raíces como el taro se pudren rápidamente, no había animales de tiro, no había sistema de escritura y las proteínas escaseaban. Estos factores estructurales limitaban el almacenamiento, el comercio y proyectos de gran escala, manteniendo a los grupos en unas pocas cientos de personas en una constante guerra de baja intensidad. Sistemas de trueque como el *moka* (parejas de cerdos y conchas) producían líderes temporales de "grandes hombres", pero el liderazgo no era hereditario y no podía perdurar. A pesar de esto, las normas culturales —modos alimenticios, estilos de construcción, rituales— se extendían a través de los valles por imitación y matrimonio.
Los navigateadores austronesios llegaron a la costa hace aproximadamente 3 000 años, trayendo jefes y una política hereditaria que contrasta con el sistema de grandes hombres de las tierras altas. A lo largo de siglos, cultivos como la batata y el tabaco se desplazaron hacia el este desde las Islas de las Especias hacia las tierras altas, llevados por mujeres que se casaban entre clanes; la batata desencadenó un aumento demográfico porque rinde muchas más calorías por acre que el taro.
El artículo de Wikipedia adjunto "Idiomas de Papúa Nueva Guinea" confirma la amplitud lingüística: se documentan 840 lenguas vivas, de las cuales 25 están oficialmente reconocidas. La lingua franca Tok Pisin (un criollo basado en el inglés) y el propio inglés se utilizan en el gobierno y la educación, mientras que el Hiri Motu y la Lengua de Señas de Papúa Nueva Guinea completan el conjunto oficial. La alfabetización en inglés era de aproximadamente el 39,9 % (censo de 2011) y en Tok Pisin del 68,4 %.
Juntas, estas fuentes pintan la imagen de una tierra donde el idioma, la organización social y el medio ambiente interactuaron para producir una población sorprendentemente aislada pero dinámica, que solo recientemente entró en el mundo moderno, y cuya historia sigue moldeando la comprensión contemporánea de la diversidad humana.
