Una señal de tráfico es un controlador estandarizado que asigna el derecho de paso —es decir, el permiso para entrar en una intersección— en lugares donde las carreteras se cruzan al mismo nivel. En una intersección típica de cuatro vías, los movimientos de los vehículos incluyen giros a la derecha, circulación recta y giros a la izquierda, además de los cruces peatonales. La señal separa en fases los movimientos que entrarían en conflicto; por ejemplo, los giros a la izquierda en sentidos opuestos pueden compartir una misma fase.

La temporización debe permitir despejar la cola formada durante la luz roja sin desperdiciar el limitado tiempo de luz verde de la intersección. Los ingenieros también consideran la velocidad de aproximación, la distancia de visibilidad, el volumen de tráfico y el tiempo de reacción. Un intervalo amarillo advierte a los conductores antes de la luz roja; después, un intervalo de despeje con todas las luces en rojo permite que los vehículos que ya están dentro de la intersección salgan antes de que comience otra fase.

Muchas señales son actuadas, es decir, utilizan información externa en lugar de depender únicamente de un horario fijo. Los lazos inductivos instalados bajo el pavimento suelen detectar si hay un vehículo presente. Esos datos llegan a un controlador cercano, que puede extender o reordenar las fases cuando cambia la demanda, por ejemplo, después del cierre de una carretera o durante un evento.

La coordinación añade otra capa. Si dos señales cercanas están mal alineadas, una cola desde la segunda puede bloquear la primera y reducir la capacidad de ambas intersecciones. Las señales coordinadas intentan hacer avanzar un pelotón —un grupo de vehículos— por un corredor de forma conjunta, pero el beneficio se debilita cuando entradas de vehículos, comercios o calles laterales fragmentan ese grupo. Los sistemas adaptativos van más allá al incorporar los datos de los detectores en una red más amplia, aunque la fuente suministrada los describe como incipientes y potencialmente más expuestos a amenazas de seguridad.

La principal limitación es que las señales gestionan los conflictos; no crean capacidad vial ilimitada. Cuando la demanda supera lo que una intersección puede evacuar, las colas aumentan. El paquete no aporta mediciones de campo independientes ni un estudio suministrado que valide por separado la idea de control bilateral del MIT, por lo que este artículo no trata esa propuesta como evidencia sobre el rendimiento de las señales.